Porque no supiste entender a mi corazón lo que había en él. porque no tuviste el valor de ver quién soy porque no escuchas lo que está tan cerca de ti, sólo el ruido de afuera, y yo que estoy a un lado desaparezco para ti.
No voy a llorar y decir que no merezco esto porque es probable que lo merezco, pero no lo quiero, por eso me voy ¡qué lástima!, pero adiós me despido de ti.
Porque sé, que me espera algo mejor alguien que sepa darme amor de ese que endulza la sal y hace que salga el sol.
Yo que pensé, que nunca me iría de ti, que es amor del bueno de toda la vida, pero hoy entendí que no hay suficiente para los dos.
No voy a llorar y decir que no merezco esto porque, es probable que lo merezco pero no lo quiero, por eso me voy ¡qué lástima!, pero adios me despido de ti.
“Cuídate de manipulaciones”, dijo la bruja, y la chica no le prestó mucha atención. Observaba la boca de la adivinadora. Sus delgados labios que servían de antesala a una cueva misteriosa llena de caries y podredumbre.
“Cuídate de manipulaciones”, se decía ahora la chica mientras miraba una foto. La imagen estaba desgastada, raída y descolorida —así como su amor—. En la fotografía su chico danzaba alegre con esa desvergonzada del cono sur.
—¡Qué se cree esta descarada! ¡Que porque su país tiene el mayor producto interno bruto de toda la región va a venir a sandunguearse a mi chico!—comentaba para sí la chica.
No obstante, lo que más coraje le causaba era la pleitesía, el gozo y la felicidad con la que bailaba su chico. Nunca había estado así con ella. Tantas zapatillas intactas, él nunca quería bailar. Y ahí estaba, totalmente risueño con una completa extraña.
La chica decidió seguir su impulso —origen de sus más grandes felicidades y de sus peores desdichas—. Todo debía acabar esa misma noche. Un final abrupto, crudo, tajante, repentino. Muerte súbita. Desaparecer, no saber nunca más de él. En una noche, su chico ya no sería su chico. Ya no le pertenecería. Acabar con todo, destrozarlo, como si nunca hubiera existido.
“Cuídate de manipulaciones”, se decía nuevamente a sí misma. Pero ¿cuáles?
Todo dejará de existir.
No existió nunca un baile,
No existió nunca una fiesta,
No existió nunca una foto,
No existió nunca una larguirucha sureña,
Mucho menos un chico,
Mucho menos un amor,
Mucho menos un "juntos por siempre",
Nunca existió una manipulación.
Todo dejó de existir.
Mi nueva canción de disidencia. Minority de Green Day. Yo quiero ser la minoría. Abajo con la podrida "moral" de la mayoría, vendiéndose, entregándose por unos miserables *churupos. El clientelismo y el miedo reina en Venezuela. Cuidado, amigos, puede ser que me metan presa por terrorista. Por haber escrito este miserable post. Les dejo el video, letra imperialista (idioma en inglés) y letra en castellano (no digo criollo, porque el español es una invención malévola del imperio ibérico cuando nos dominaron, subyugaron y nos requete jodieron con la "conquista", allá por los años 1400).
* Nota aclaratoria (como para que no se pierda, digo): En mi pueblo (Venezuela) es un coloquialismo que se utiliza para nombrar una cifra de dinero pequeña, superflua.
Traducción al castellano:
Minoría
No necesito tu autoridad Abajo con la moral de la mayoría Porque quiero ser la minoría
Parado fuera de la línea Como una oveja corre en frente del rebaño Marchando fuera de tiempo A mi propio golpe ahora La única manera que conozco
Una luz Una mente Brillando en la oscuridad Enceguecida por el silencio de 1000 corazones rotos
Por gritar fuerte Ella grita en mí Libertad por todos los que joden Tú eres tu propia señal
Porque quiero ser la minoría No necesito tu autoridad Abajo con la moral de la mayoría Porque quiero ser la minoría Hey
Una luz Una mente Brillando en la oscuridad Enceguecida por el silencio de 1000 corazones rotos
Por gritar fuerte Ella grita en mí Libertad por todos los que joden Tú eres tu propia señal
Porque quiero ser la minoría No necesito tu autoridad Abajo con la moral de la mayoría Porque quiero ser la minoría (Quiero ser) la Minoría (Quiero ser) la Minoría (Quiero ser) la Minoría (Quiero ser) la Minoría
pero me aferro a creer en la justicia divina. En el karma, en las malas vibras. En la vida todo se paga. Ante la injusticia que presencio impotente Yo sólo digo: "Tiene que existir justicia. Si en mi país no hay justicia, pues por lo menos que sirva la divina".
Reflexión ante la injusticia, agresión, barbarismo que ocurre en Venezuela. Y no me vengan con que es terrorismo mediático. Métele ese cuento a otro.