viernes, 16 de julio de 2010

Bitácora de una viajera asustada

Estoy en el aeropuerto Internacional de Maiquetía. Más nerviosa y temblorosa que una gelatina aguada. Espero un vuelo que sale de madrugada, por suerte soy noctámbula (algo bueno tenía que tener el insonmio eterno de mi vida).

Me voy a estudiar inglés. Y tengo la convicción (espero que la voluntad también) de que este sea mi último escrito en castellano por los próximos dos meses. ¡Necesito aprender inglés! En este mundo, además de ser hermosa, inteligente, simpática... debes hablar inglés.

Dedicaré todo este tiempo a mi mejor amiga que he tenido olvidada desde hace mucho tiempo: Yo.

Reflexionando cerca de las 12 de la medianoche me percaté de que tengo más arraigo de lo que pensaba. En un léxico muy venezolano digo que ¡se me agüó el guarapo!* cuando me despedí de mi abuela, de mi madre y de mi hermanito. Me di cuenta de que los voy a extrañar más de lo que pensaba.

Siempre me he ufanado y vanagloriado de ser una "mujer independiente", que cuando me diera la gana me iría de Venezuela para hacer vida en otro país. Ahora, lo pensaría dos veces. Me di cuenta de que amo a este país. Amo a Venezuela, con todo y su mierda**. Hoy en la tarde, me despedí de unos cuantos amigos (muy buenos amigos) y sentí un suspirito interno por sólo saber que no los vería en un tiempito (así de pequeño, tiempito).

Me gusta mi patria, y creo que me quedaré en esta vaina hasta que la cosa se ponga dura. Hasta que mi límite personal aguante, pero no buscaré la alternativa fácil que muchos ven. Ahora sí, no menosprecio en absoluto la decisión de vivir en otro país. Es una iniciativa de personas independientes y echadas pa' alante y que no me parece tan sencilla***

Y sigo acá, en la sala de espera hacia el primer mundo. Y sólo rememoro la despedida en el aeropuerto con mi madre. En medio de una horda de pre adolescentes y adolescentes inquietos y preparados para disfrutar su campamento de verano en el extranjero.

"Isis, no lloremos. No podemos llorar. Este montón de carajitos se van a Canadá por el mismo tiempo que yo y no lloran, están felices. Debemos ser fuertes, es sólo un tiempito. Los extrañaré", les di un beso y huí para no llorar.

Comentarios:

*Traducción internacional a la frase: me sentí alicaida, triste y nostálgica.
** Perdón por la vulgaridad pero no hay manera de describir la decadencia en la que vivimos en Venezuela.
*** Me permito usar de nuevo este coloquialismo venezolano.

2 comentarios:

Ana dijo...

Amor te fuiste y no me pude despedir de ti :(. Te deseo mucho éxito, aunque no es necesario porque sé que te irá bien. Cuándo regresas?

Miss you, aunque sea por un tiempito :)

Nadia Goncalves dijo...

My darling, regreso el 25 de septiembre. Te amo.