viernes, 28 de enero de 2011

Consejo común para aprendices de escritores

Consejo barato, común, trillado e inagotable. Decirle a alguien que quiere entrar en el oficio de la escritura que cuando sienta fuertes emociones (entiéndase del más extremo miedo, felicidad, pesadumbre, ira, soledad... y usted sigue poniendo sustantivos acá) descargue todo su ser en las letras. Escríba, escríba en pleno arrebato de emoción.

La cuestión es que cuando uno siente estas terribles emociones lo menos que le place es sentarse a escribir. EVIDENTE, MÁS QUE OBVIO.

Confieso que no lo había practico. Confieso otra vez que estoy comenzando a practicarlo. Confieso nuevamente que no me gusta experimentar fuertes emociones. Confieso una vez más que al parecer sufro de fuertes emociones con frecuencia. Confieso además que no estoy aplicando esta idea de escribir al pie de la letra (pues he dejado más de un escrito por culpa de los ataques de emoción). Y aquí entre nosotros, a modo de confesión, creo que el consejo más común y trillado del mundo literario no está funcionando conmigo.

Mira que con esto no me he convertido en Hemingway, Salinger o Kundera.

#Hedicho

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