viernes, 22 de abril de 2011

Pasticho

Yo estoy comiendo pasticho.
Es raro que coma pasticho.
Casi nunca como pasticho.
Recuerdo tu característica y recurrente desconfianza hacia la humanidad.
Le traen un pasticho. Sorprendentemente decide comerlo, aun cuando proviene de una casa a la que desconfía. Como si el diablo se alimentara de la energía que proviene del conflicto, al pobre le ha tocado una gran sorpresa en su plato: Una cucaracha yacía achicharrada entre las capas de pasta, jamón, carne y queso gratinado.

¡Pedazo de cucaracha! ¡El peo estalla! Un insecto en la comida y sin tener a ningun responsable cerca para descargar la arrechera (En Venezuela es ira, no como en Colombia que es excitación. ¡¿Quién se va a excitar con una cucaracha en la comida?!).
Yo sigo comiendo mi pasticho.
No tiene cucaracha, por supuesto.
Reflexiono.
¿Cuándo me volví un insecto sin pensamiento propio?
Todo me recuerda a ti.
Eso me da infinita cólera.
Es como encontrarse una cucaracha en el pasticho.

domingo, 10 de abril de 2011

Malentendidos (placeres)

Y siempre conviviremos con los malentendidos, las ideas malinterpretadas, las fallas de comunicación, los ruidos, las interferencias, ¡los mercurios retrógrados!, astrológicamente hablando. Como se quiera nombrar.

Siempre pensé que uno de los peores incomprendidos de la historia humana fue Nicolás de Maquiavelo. La equivocada percepción de sus doctrinas políticas logró, incluso, la creación de un apelativo para los abyectos y desalmados modernos: "Simplemente son maquiavélicos”.

Filosofía para dummies, pastillitas de entendimiento son los resultados que se obtienen al sintetizar postulados, disertaciones, teorías y visiones en pocas líneas.

En el pasado, 1800 años antes de que naciera el italiano existió Epicuro de Samos. Y su filosofía en la que define el bien supremo como la búsqueda del placer se ha simplificado al máximo y por lo tanto ha incrementado las fallas de interpretación.

Es más que evidente -y claro está que no soy una epicureísta experta- que este hombre no está inmortalizado en la historia por pregonar un estilo de vida en el que lo único que había que hacer era comer, beber y fornicar todo lo que se pueda. No hay que tener mucho cacumen para crear este postulado. Más bien, el placer que concibe está estrechamente ligado con el control, la moderación y la racionalidad.

Es así pues que contra todo pensamiento que demonice al placer -mayormente relacionado con una satisfacción corporal-, creo fielmente en la búsqueda de un placer puro, duradero y estable. Sin ataduras, sin vicios, sin dependientes.

Un placer que conlleva a la libertad del ser humano y que no invita a pensar en la muerte, en el dolor ni en las adversidades. El placer como bien, como objetivo de vida y como verdad.

La filosofía se presta para malentendidos, pero de ellas vivimos. Es mejor malentender que no entender nada. Así, con mi poco entendimiento me basta para concluir que estoy de acuerdo con Epicuro. ¿Por qué demonizar el placer?, si este es el que nos motiva, nos apasiona y nos anima a seguir adelante con nuestras actividades diarias, en el hogar, en la familia, en el trabajo, en los estudios, en el amor y la amistad.

Por eso digo, el placer de vivir nadie me lo podrá arrebatar.

martes, 5 de abril de 2011

Eres un lápiz con borra

(Chiste interno)