viernes, 17 de junio de 2011

Enigmáticos Venados

El gran patio de juegos de los caraqueños. Verde secreto, verde acertijo, verde incógnita, verde arcano, verde interrogante. 85.192 hectáreas de misterios. El mirador Los Venados también es reservado. A 1.437 metros de altura muestra toda la ciudad y oculta celoso su presente y pasado.

El actual puesto de control de Inparques era antiguamente la hacienda cafetalera La Trinidad, en una época lejana donde “marqués era un título noble y nadie conocía el “patuque” negro del petróleo.

El Centro Recreativo Los Venados es su segundo nombre artístico. Gracias a las décadas que Héctor Nieves tiene trabajando como guardaparques, Waraira Repano sucumbió a regalarle algunas confidencias: En época de López Contreras la zona la administraba un grupo de Jesuitas, en una fecha imprecisa sirvió como centro correccional penitenciario y, luego, el 12 de diciembre de 1958, por decreto presidencial Nº 473 se crea el Instituto Nacional de Parques, y en la mística historia entra el personaje del baquiano Nieves.

Un niño de apenas siete años observa con fascinación los cuernos de un ciervo. Una precisa señal para saber que lo que quería en la vida era estar en cercanía con la naturaleza. Nieves no ha vuelto a ver al animal, y sólo hoy rebobina la cinta de su infancia.

Hoy, 53 años después de la creación de la institución su misión sigue intacta: proteger la flora y fauna de la naturaleza. ¿Por qué el lugar se llama Los Venados? La imaginación y el sentido común de la mano invitan a alucinar con herbívoros dándose un banquete con el pasto del lugar. ¿Todavía hay venados en El Ávila? La montaña tiene sus reservas.

En Los Venados hay museo, auditorio y biblioteca... Tras puertas cerradas. Y más de un esperanzado supone que abren los días de semanas. Quizás, la montaña es recelosa.

Veinte mesas de madera preparadas para recibir cada fin de semana a una nueva familia. Esta vez 7 niños, un par de abuelas y unos pocos papás y mamás almuerzan sándwiches y jugos naturales. Una perrita salvaje y miedosa con pechos de recién parida, como la mismísima loba que amamantó a Rómulo y Remo, vigila atenta a los comensales. ¿Por qué está allá? ¿Dónde están los Romulitos y Remitos caninos? La montaña no quiere hablar de su mascota.

Los extremos amantes de la naturaleza pueden acampar en el terreno. Y quizás en la noche se topen con el alma del sacerdote de 67 años, fray Santiago García Martín merodeando por los jardines. El 11 de enero de este año, el párroco de la Iglesia Sagrado Corazón de Jesús partió a las 5 de la mañana rumbo al Waraira Repano y nunca más volvió a pisar las calles caraqueñas. El español madrugó y Dios lo ayudó a morir cerca de la naturaleza. 14 días después la policía encontró su cadáver sin signos de violencia en Los Venados.

Como flor nocturna, la verdad medra en la penumbra. Luces, olores y sonidos intangibles. Rumiantes pardos, cánticos de esclavos cafetaleros, rezos de clérigos y excursionistas perdidos, arrepentimientos de prisioneros... Secretos que el cerro no quiere revelar.

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