domingo, 3 de julio de 2011

Advertencia: No tropiece con el vidrio

No hay nada más estúpido que golpearse con una vitrina. La víctima, aturdida y encabronada por el golpe, observa de inmediato a ver si está presente algún espectador burlón. Porque un carajazo bien dado (¡de puta madre!) es más doloroso cuando alguien observa. Uno se siente indefenso, como si lo vieran haciendo pipí. Miras pa' un lado, miras pa' otro y observas las caras de burla lastimera de los demás.

Aunque hay que confesar que si nadie se burla de usted, debe ir directamente a Emergencias. ¡Sóbese que eso se hinchará! Porque si la gente miró aterrada todo el cruento episodio, quiere decir que el golpe fue grave. Para disipar el voyeurismo sádico tuvo que al menos lucir grave.

Pero, ¿qué es peor que meter la frente en un vidrio y que otros te observen? Que te des el madrazo con conciencia. Es decir, sabiendo que el vidrio está ahí.

Tengo miedo de pegarme con el vidrio, no me importa si hay o no audiencia presente.

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