domingo, 14 de octubre de 2012

Pequeñas confesiones

Husmeaba mi Google Reader y vi el post "Pequeñas Confesiones" de mi genial amiga Agnes (como en su blog, prefiero mantener su identidad en incógnito) y luego de leerlo sólo podía decirme: "Una pequeña confesión de mi parte sería aceptar que no entiendo de poesía".

Y ¿por qué no? ¿Por qué no dedicar estas líneas a esas confesiones que todos tenemos? Decidí entonces hacer una lista, pequeña, como la confesión:
  • No entiendo ni me gusta la poesía. Mi cabeza se infla y siento que exploto, cada vez que no la entiendo. 
  • A veces me engaño, y prefiero censurar mis emociones. 
  • Me gusta bañarme de noche. Y por fin acepté que, al igual del resto de la humanidad, me pasa lo que una amiga me comentaba: "Todos sudamos mientras dormimos". 
  • Con el tiempo mi espíritu rebelde se ha aplacado: Ya no le quito las pasas a los ponqués y a los panes de jamón. 
  • Pienso que la gente vieja y la gente joven se divide entre la gente que le gusta la lechosa (papaya) y quienes no. Con el tiempo, mientras creces, te va gustando más y más. Yo todavía soy joven, pero la puedo comer. Así que me declaro adulta contemporánea. 
  • Cuando niña mi película favorita era La Sirenita de Disney. Y puede ser que haya forjado mi feminismo. 
  • Tengo un lunar en mi cuello, una especie de mapamundi. Al principio lo odiaba porque me sentía como vaca. Ya no.
  • Odio tomarme fotos, pero a escondidas paso un buen rato observándome... detalle a detalle, como si fuera otra persona. 
  • El vino cura las penas. Aunque luego duela la cabeza.
  • Tengo un defecto en mis pulgares y no puedo hacer thumbs up (pulgares arriba) y al colocar mi huella dactilar debo hacerlo en el borde de una mesa, en el centro no puedo.  
  • Siempre he querido hacerme un tatuaje... nunca he sabido qué ponerme.
  • Un día decidí superar mi miedo a las agujas y a la sangre y colocarme un pircing en la nariz. 
  • Soy obsesiva con mis oídos, y me la paso limpiándolos con hisopos. A veces, me sangran de tanto limpiarlos. 
  • Soy una feliz usuaria del transporte público (aunque confieso que un día mordí a un camionetero y otra vez le eché Paralyzer. En ambos casos alego defensa personal) . 
  • Me encanta escuchar las conversaciones ajenas y crear historias en mi mente con ellas.
  • No he visto nunca la nieve, ansío poder ver nevar.
  • Me gusta conversar con extraños en la calle y que la gente pregunte cosas y me cuente sus anécdotas. 
  • Raro, pero los fines de semana me deprimo un mundo.
  • A veces sufro y me dan ataques de ansiedad por no saber qué hacer con mi vida... pero sigo adelante... Como la canción No Hay de Nana Cadavieco: "A pesar de todo, sonrío".  
Y cuéntame. Dime una pequeña confesión. Te invito :)

4 comentarios:

Agnes dijo...

No sé leer los labios y soy un poco sorda :)

Nadia Goncalves dijo...

Me encantaron tus confesiones. Gracias por compartirlas conmigo. Muack

erika rosales dijo...

Yo confieso que sufro cuando no logro combinar mi ropa interior.

El desorden me enloquece.

El calor y el hambre me pone de muy mal humor.

Me encanta el olor de la mandarina y de la tierra cuando recién le caen gotas de agua.

Y este es mi primer comentario, porque confieso que me da pena hacerlo.


Agnes dijo...

Ya te gusta la lechoza, estás viejita jajajajajaja