domingo, 26 de enero de 2014

Me hace feliz escribir

Es raro... sí, muy raro. Porque en el proceso que transcurre desde la idea en mi cabeza hasta el teclear de las letras en la computadora sufro.

Lloro internamente, me cuestiono, me rechazo, corrijo, escupo, insulto, dudo, ¡grito groserías!

Pero al final, cuando me canso de releer, me gusta. Y voy entendiendo, voy entendiéndome cada vez que escribo. Me escucho y este espacio ha servido para ello.

Soy feliz detrás de un teclado, ya no me importa si el resultado está bien o mal. Siempre será saldo en positivo porque es mío. 

En este juego, siempre gana la casa.

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